Durante 72 horas he vivido la experiencia de ser musulmana en Madrid. Vestida con un tilbab (vestido que llevan las mujeres religiosas por vocación) y la hijab (el velo islámico) recorrí desde las zonas madrileñas con más recursos económicos hasta las más humildes. Me he sentido temida y muy mal vista hasta por los ojos de algunos de los habitantes de mi barrio. E incluso al llamar para alquilar un piso y advertir que soy musulmana, me han negado el alquiler. Llamé por teléfono a varios anuncios de los diarios. En una de esas ocasiones me gritaron: “¿A vosotros no! ¿Váyase a su país!” Mi respuesta fue clara e inmediata: “Soy española y lo único que nos diferencia es que he abrazado el Islam, el Corán...”. Ante mis palabras, la mujer, disgustada y exaltada, contestó: “¿Que el piso te lo alquile el Corán!”. Un piso situado en Plaza España, dos dormitorios, baño, 70 metros cuadrados y, de renta, mil euros.(sigue)
"Calzado con zapatones de madera de fresno y suela de piedra. Porta una honda y un catalejo. Ayuda a encontrar los objetos perdidos por la personas buenas, pero no socorre a quienes tengan mala intención, burlándose de estos desde su escondite en la espesura".
domingo, marzo 06, 2005
¡Que el piso te lo alquile el Corán!
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