sábado, febrero 11, 2006

La gripe (mental) del político


Lo que les está pasando en general a los políticos de este país tiene difícil explicación psiquiátrica. Porque vale que media docena, o incluso docena y media, haya sufrido un cortocircuito cerebral o, en el caso de Maragall, varios cortocircuitos seguidos. Pero que todos a la vez estén con semejante deterioro mental da que pensar: ¿estamos ante un virus muy contagioso que causa estragos en la clase política? Cómo será la cosa que muchos de los dirigentes del PP que ya pertenecían a la categoría de "cadáveres políticos" resucitan poco a poco, según las encuestas de intención de voto, como si no se pudiera votar en blanco, oyes. Es más, con esta tropa, ése es el único voto que tendría que subir en las encuestas.

¿No será que además de la ya temida gripe del pollo hay otro virus que, de momento, sólo ataca a nuestros políticos, cebándose en su cerebro y sin afectar, que sepamos, a otros órganos vitales? Ninguno va a dejar que le hagan una biopsia en el cráneo, pero esto tiene toda la pinta de una pandemia política. La pregunta, evidentemente, no se hace esperar: ¿puede este virus saltar al cerebro de los ciudadanos corrientes y molientes? Desde luego que sí. Bien por mutación directa o bien por adaptación paulatina utilizando a otros especímenes como intermediarios: por ejemplo, a los tertulianos. Y ya hay numerosos tertulianos afectados.

Porque vamos a ver, vale que los políticos se hayan olvidado de los problemas reales, a la par que urgentes, que tiene el personal, pero, ¿y los tertulianos? ¿Cómo puede una tertulia comenzar con un debate sobre si Montilla ha saludado o no a Maragall al posar en una foto con más dirigentes, en vez de sacar el asunto del abaratamiento del despido laboral que planea Solbes, por no hablar ya de la alucinante subida del gas y de la electricidad? ¿Pero creen los tertulianos que a la gente le importa que un político salude o no a otro, o le aplauda o le deje de aplaudir tras un discurso? ¿Por qué no hacen directamente ya un Salsa Rosa de políticos en alguna cadena de televisión, y nos ponen el vídeo de Ibarra y Bono discutiendo con Pujol y Maragall a lo Belén Esteban con algún ex novio?


Mucha gente dirá que al fin y al cabo a todos los políticos ya les va bien armar estas broncas entre ellos, pues de lo que se trata es de repartirse el poder y despistar al ciudadano para que no les pregunte por las auténticas cuestiones que le preocupan. De acuerdo. ¡Pero es que estas broncas ya son de verdad! No parece que después se vayan todos juntos al restaurante más cercano como si no hubiera pasado nada, que es lo que siempre ha ocurrido. ¡Y hay broncas incluso entre los dirigentes de un mismo partido! Es decir, aquí hay un virus saltando alegremente por los escaños de varios parlamentos. Fijo.

Es urgente aislar pronto este virus y elaborar la correspondiente vacuna. Visto en el Jueves

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