sábado, julio 02, 2005

Paletos

El paleto no es, acontece . El paleto es alguien que no se siente fuera de lugar cuando lo está. Mete la pata a su pesar. No es un ser maquiavélico. Lo que pasa es que no sabe estar, no en ese lugar, justo entonces . El paleto no tiene por qué ser una mala persona. Al paleto la situación le supera, eso es todo. No es que sea corto de entendederas, en modo alguno. Las más de las veces, el paleto ha demostrado su excelencia en otros campos del saber. Aunque la cosa es paradójica, ya que uno deja de ser paleto cuando ejerce una práctica sobre la que está ligeramente informado. Es paradójica y trágica, pues en consecuencia, da pie a pensar que el paleto no es culpable; y entonces nada tiene sentido. Pero vayamos por partes.

Me refiero al personaje que tantas veces encarnó Paco Martínez Soria en decenas de películas españolas de hace otras decenas de años: llegaba a la ciudad con la boina calada hasta las cejas, una gallina bajo el brazo, y un desconocimiento tácito de las pautas de comportamiento más habituales en la ciudad. No es que PMS albergase el oscuro propósito de interferir, con su comportamiento inadecuado, en el devenir estándar de las cosas. Pero ése era, sin duda, su aparatoso efecto.

Personalmente, estoy convencido de que no es eso lo que le pasa a la clase política que nos ha tocado en suerte. Seguro que no. Porque vamos a ver. De encontrarse PMS ante semejante tesitura, ¿osaría aplicarle a la universidad criterios tan poco sofisticados como el de la productividad? Hay que ser muy afín a la estética PMS para creerse, desde la pírrica palestra de la política, con autoridad para tomar ese tipo de decisiones. De modo que si semejante torpeza se analiza un poco desde afuera, uno llega a la conclusión de que, ante tal situación, PMS habría optado por salir de plano con alguna frase graciosa, con habilidad. Por eso estoy convencido. No pienso que nuestros políticos sean unos paletos. En modo alguno. Seguro que saben que la universidad es algo que está antes y después de ellos. Me resisto a creer que se les haya ocurrido medir materias como la filosofía o la literatura según criterios como la “salida profesional” que puedan tener tales carreras, o su “rendimiento potencial”, del mismo modo que sé, en lo más profundo de mi ser, que cuando PMS llega con su burro a una gasolinera y pide una ración de alfalfa lo está haciendo de broma, está interpretando un papel, está tratando de hacer reír al público con sus gilipolleces. Así que no te preocupes, lector, que no estás gobernado por paletos; sólo están confusos, fuera de lugar . ROBERT JUAN-CANTAVELLA

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